La anemia falciforme (SCD, por sus siglas en inglés) abarca una serie de trastornos hereditarios de los glóbulos rojos que afecta a millones de personas en todo el mundo.

Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés), cerca uno de cada 500 afroamericanos y uno de cada 36 mil hispanos presenta pruebas positivas de anemia falciforme al nacer y un afroamericano de 12 presenta rasgos de células falciformes al nacer.

Aunque hay un gran número de tipos diferentes de enfermedades de células falciformes, todas son consecuencia de una proteína sanguínea anormal conocida como hemoglobina S (Hgb S). Cuando se expone a ciertos desencadenantes, la hemoglobina S puede alterar la forma de los glóbulos rojos de su forma normal de disco cóncavo a una forma de hoz o medialuna.

Por Ben Barbour, FNP, Hematología/oncología pediátrica de Mission
Por Ben Barbour, FNP, Hematología/oncología pediátrica de Mission

Estos glóbulos rojos anormales pueden quedar atrapados en vasos sanguíneos pequeños en todo el cuerpo, causando dolor e impidiendo el flujo de la sangre a varios sistemas de tejidos y órganos. Las complicaciones de la anemia falciforme pueden variar de dolor intermitente a enfermedad pulmonar grave que pone la vida en peligro, insuficiencia renal y derrame cerebral. Además, las personas que tienen anemia falciforme presentan un mayor riesgo de desarrollar infecciones graves debido al flujo sanguíneo reducido hacia el bazo.

Varios avances médicos, tales como pruebas preventivas generalizadas, nuevos desarrollos en vacunas y medicamentos y trasplante de células madre hematopoyéticas, han mejorado considerablemente el cuidado de los pacientes que tienen anemia falciforme. La esperanza de vida promedio de las personas que tienen anemia falciforme en los EE. UU. ha aumentado de cerca de 14 años en los años 70 a entre 40 y 60 años en este momento.

A pesar de estas mejorías, los problemas relacionados con el acceso al cuidado y los asuntos relacionados con la continuidad de este todavía afecta desfavorablemente el cuidado de muchos niños y adultos que tienen anemia falciforme. Errores clínicos relativamente sencillos, tales como transfusiones de sangre innecesarias, vacunación inadecuada o control incorrecto del dolor, pueden conducir a más complicaciones a largo plazo. Con monitoreo y control apropiados, se puede reducir radicalmente el riesgo de complicaciones debido a la anemia falciforme.

Ben Barbour, RN, BSN, MSN, FNP-BC, es un enfermero practicante de hematología/oncología pediátrica de Mission y miembro del programa de anemia falciforme de Carolina del Norte.